Sin
razón, sin aviso, apareciste en mi vida y ahora no consigo apartarte
de ella. Te tengo lejos, mucho, no eres el chico más indicado para
mi, dudo mucho que yo te interese pero aún así sigo sin poder
olvidarte. Aquella noche en la que te conocí cada palabra, cada
gesto o cada mirada se multiplicaba por un millón y aumentaba mi
felicidad. Pasaron muchas horas pero se me convirtieron en segundos
al darme cuenta de que se terminaban. Guardo nuestra única foto como
un tesoro, el mayor recuerdo que tengo de ti, porque no me quisiste
dejar nada más. No sabía cómo acercarme a ti, como decirte todo lo
que pensaba y estaba guardando por dentro. Esa noche fui la chica más
feliz del mundo sin razón alguna y ahora lo único que me queda es
esperar y tener suerte para poder volver a sentir aquella felicidad
tan tonta :)

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